“La cultura es la sonrisa con fuerzas milenarias, ella espera mal herida, prohibida o sepultada
a que venga el señor tiempo y le ilumine otra vez el alma” (L.G.)
Iluminado por los rayos del sol que atraviesan sus grandes ventanales y penetran los anchos pasillos, el antiguo Hotel Savoy parece tener vida propia. En los amplios salones y en cada habitación se respira una atmósfera de principios del siglo XX y a pesar de permanecer en ruinas, la historia del patrimonio resiste en sus paredes.
Entre los escombros y el fuerte olor a humedad, el Savoy me recibe en cada uno de sus espacios con un estado de lamentable deterioro, motivo de la desidia y la indiferencia de varios gobiernos que se sucedieron en los últimos 20 años, desde que quedó abandonado.
Estremece ver la eutanasia de un gigante. Conmueve respirar el olvido entre sus estructuras débiles. El Savoy lucha por no caer. Lucha por salvar su historia. Lucha contra la ignorancia y el desinterés de aquellos modernos conformistas. Lucha frente a la resignación del progreso. Aún no deja de respirar y se mantiene de pie por recuperar la memoria de un pueblo.
(Fotografía de una de las habitaciones del Hotel Savoy. Posadas, Misiones 5/10/10)